
El Vuelo de la Tortuga (Fragmento)
PRIMER VUELO
Él era Ingeniero Químico, tocaba la flauta desde los siete años, y aunque vivía por el arte, en realidad se mantenía de la ciencia. Eso lo hacía sentirse extraño en ambos mundos. Para los científicos no había explotado todo el potencial que tenía como laboratorista. Para los músicos, aunque era considerado un gran compositor, lo tenían por loco. Era genio, pero el mundo lo tomaba por un tipo raro, pero tierno. A los veintiún años, después de una alucinante explosión1, se había quedado sordo.
alergia a la realidad
Desde entonces, su pasión por la música se había convertido en hipnótica obsesión. No se concebía en un universo donde el sonido fuera inalcanzable, inaccesible, inaccionable. La desesperación lo hizo enfermar, desarrollando una especie de alergia a la realidad. Aunque tocar la flauta lo aliviaba, no equivalía a escuchar. Ser el ojo que existe en el oído, caracol de góticas galaxias, melodía de mares en el viento.
teamosiempre
Para Él la música era una cascada de paraísos, manos tibias de agua de luz en recorridos de orquídeas por su cuerpo, configuración aleatoria de presentes, prototipo de paz y de equilibrio, la sustancia-espíritu de pájaros, las gotas del espejo iluminado2, la voluntad3, el teamosiempre en idiomas de colores, de estridentes y suaves navegables pantallas en los dedos, arquitectura de casas hedonistas, disciplina de amor neosurrealista, canto eterno de la semilla-fruta en vuelo de árbol.
nota sagrada de las iluminaciones
De regalo de cumpleaños Él se había prometido conseguir que la música se hiciera líquida. Si se había obtenido el sonido en su forma óptica y digital, y se había logrado convertir la luz en gotas, inducir el sonido hasta un estado fluido no sería imposible. Una vez que obtuviera la formulae4, la verdadera misione5 consistía en entrar a su esencia más pura6. Donde emana el poder creativo. El conocimiento infinito del influjo directo de la magia. Soñar el pensamiento, configurar la historia en la inocencia, oficiar desde la libertad de los dioses, disolverse en la nota sagrada de las iluminaciones, conquistar la identidad, volver del Arte de las Multisoledades7.
3pifanía de los 2iete 2oles
La víspera de su cumpleaños Él recibió La Epifanía de los Siete Soles8 -otorgada por la Confederación de Ciencias y Artes de la Nueva Atlántida de Reimens9- al conseguir que el sonido fuera líquido, y bajo condiciones alteradas, polvo de vapor. Lo extremadamente tóxico que resultaba el compuesto para el metabolismo humano, lo dejaba insatisfecho. Aún cuando la industria se beneficiaría con su descubrimiento, las tinieblas acústicas de los sordos se hicieron más espesas. Los escépticos pudieron observar un líquido plateado con reflejos violetas10, humedecerse el ombligo con sus gotas e inspirar sus emanaciones; y aún cuando dejaron de dudar de la existencia del sonido -ante las visiones de vértigo en danzas de calidoscopio- los nebulosos vacíos de su silencio no se disolvieron.